¿Qué es la locura?
En este blog trataremos de descubrir si la locura es, o no es, ¡si se sufre, se padece o se disfruta!
Tribu
Obtener vínculo
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras apps
-
"... sin caciques y sin hipocresía sin narcisos y sin laberintos la tribu de los solos se reconoce en el silencio de su desnudez"
Benedetti
Obtener vínculo
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras apps
Comentarios
Anónimo dijo…
Hola cat, como hago para comunicarme contigo, tengo cosas urgentes que contarte, te deje mensajes en el correo, en predicado y aqui. Es Angel. recuerdas?
Estoy reactivando el blog. Debido a la enorme cantidad de código viejo que tiene desde aquél día en que fue creado tengo un trabajo arduo por delante de limpieza. Es posible que algunas cosas no se muestren correctamente hasta que todo este listo. ¡Trataré de que no se pierda nada! Mientras tanto los invito a revisar mi libro en Amazon: http://www.amazon.com/dp/B00MG328W2 :)
Si queremos mejores escritores es imprescindible también crear mejores lectores (también habría que crear mejores críticos, pero ese tema es para otro día). Cada día es más popular la publicación digital, los ebooks, blogs y publicaciones virtuales proliferan en proporción a lo que la tecnología permite -y esto es bastante decir. Pero así como crece la popularidad de la escritura virtual también crece en detractores en círculos de conocedores de la literatura. Cuántos comentarios he escuchado de boca de literatos renegando de la publicación digital, como si ésta hubiera sido la puerta que dejó entrar los demonios del ignorante al elitesco mundo de aquél que se hace llamar a sí mismo "escritor". Si bien es cierto que existen una cantidad cada vez mayor de autores que mejor sería pasar por alto, no es menos cierto que dichos autores existen porque tienen demanda. Semanalmente me llegan solicitudes para participar como Ghost Writer (Escritor Fantasma) en la creación d...
If I were an old man, an old woman waiting for Death to come by, I would save to myself every single judgment, the drops of venom, the vomit and bile. That is, of course, if I had acquired some wisdom through the road. You yourself can just wait patiently for Death, grasp tightly to your memories, put a hand under her skirt and drool around your venom. It will not detain the slow course of the days, the certain sound of the clock and the smile that you suspect unravels inside that black pitch a feet away. For your worries and your judgements are fleeting and thin, no more than half a whisper to the ages, but that which caused them have proven already to be bigger than you.
Comentarios